Entrevista a...

José Luis Rodriguez Zapatero

Presidente del Gobierno (2004-2011).

Carlota E. Ramírez

A finales de octubre, la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá de Henares otorgó el I Premio Francisca Pedraza, contra la violencia de género al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. No es para menos: el exmandatario fue un punto de inflexión en las políticas de Igualdad españolas y promovió una serie de iniciativas destinadas a erradicar la violencia de género y promover la igualdad entre mujeres y hombres. Hoy, aunque queda mucho por avanzar, es impensable una vuelta atrás o un retroceso respecto a las medidas tomadas y la violencia de género y la desigualdad están a la orden del día en los programas políticos de la mayoría de los partidos.


En este sentido, era indispensable para el proyecto "Enciende la Igualdad" contar con el que fue el Presidente del Gobierno que llevó a cabo los mayores avances en materia de igualdad.

Con el Gobierno socialista, en 2007, se aprobó la Ley para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres, que ha sido muy polémica. Además, dentro del Congreso hay muchos partidos que no la cumplen. ¿Por qué? ¿Es esta ley un fin o un medio para llegar a la igualdad en las empresas o instituciones?

Esta Ley, que surge con la pretensión de convertirse en la ley-código de la igualdad efectiva de género, porque se proyecta sobre muy diversos ámbitos públicos y privados, recoge reglas, mandatos, principios, estímulos..., cuya intensidad es variable en función de sus destinatarios. Por ejemplo, mientras en el ámbito laboral y de organización de las empresas requiere de la colaboración de los actores sociales -y me consta que la negociación colectiva en algunos sectores y empresas ha deparado resultados muy interesantes y alentadores-, en el campo de la participación política, ámbito público por antonomasia, ha podido tener un impacto más inmediato y determinante, y los resultados sobre la vigencia de lo que la Ley llama el principio de presencia equilibrada son evidentes en nuestros Parlamentos nacional y autonómicos.

 

Es cierto que en los últimos años se ha visto un incremento de las mujeres dentro de los partidos políticos. Tanto a nivel estatal como a nivel autonómico y local. ¿Qué nuevas cualidades aportan las mujeres a la política?

Esta es una pregunta que a mí me resulta fácil responder. Como bien se recordará, cuando ganamos las elecciones de 2004 tomé la decisión de formar un gobierno paritario y elegí como vicepresidenta política y portavoz de mi gobierno a una mujer. Todos mis gobiernos fueron paritarios, de modo que pude confirmar día a día la capacidad de trabajo y el grado de convicción y de sensibilidad que le ponen las mujeres con responsabilidades a la solución de los problemas, especialmente desde una óptica progresista. Nadie debería desperdiciar ni por un momento todo el talento y la fuerza que poseen las mujeres con vocación de servicio público.

 

 

Con el Gobierno socialista también se aprobó la actual Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Muchas mujeres siguen siendo asesinadas por hombres al año. ¿Qué es lo que está fallando?

La Ley integral contra la Violencia de Género fue nuestra primera Ley y puse mucho interés en que así fuera, porque la discriminación más odiosa y repugnante que sufren las mujeres -que sufren por el hecho mismo de serlo-, la primera que hay que combatir, es la que se manifiesta a través de todo tipo de actitudes violentas, intimidatorias o de maltrato. Lo que en 2004 fue sobre todo la iniciativa de un partido hoy es una tarea asumida por todos los responsables públicos, y me place subrayar que el Congreso de los Diputados comenzara la actual Legislatura con una declaración institucional de rechazo unánime de la violencia de género, por lo que cabe esperar que sea objeto en los próximos meses de algún tipo de acuerdo muy mayoritario para seguir considerándola una prioridad y afinando los instrumentos para prevenirla y combatirla.

La Ley de 2004 es 'integral', afronta la lucha contra la violencia de género en distintos escenarios. Gracias a la Ley, se crearon unidades judiciales y policiales específicas, entre otros muchos instrumentos, por lo que cabe pensar que con ellos se habrán podido evitar, se estén evitando, más muertes y lesiones, pero eso -estoy de acuerdo- no puede ser motivo de consuelo alguno. Cada nueva muerte de una mujer desconsuela, nos sitúa de nuevo en el espanto, por lo que hay que estar permanentemente alerta, vigorosos en la condena y enérgicos en el ámbito social ante cualquier signo de violencia frente a las mujeres.

 

Ciudadanos equipara la violencia de género a la violencia doméstica. ¿Qué le parece esto? ¿Es peligroso?

Un error de enfoque, en mi opinión, que creó que esa formación política ya rectificó en el programa con el que concurrió a las últimas elecciones generales. El Tribunal Constitucional ya había considerado conforme con la Constitución el tratamiento penal agravado que reciben las agresiones a las mujeres, precisamente por el hecho de serlo.

 

Sigue habiendo asesinatos, varios estudios demuestran que hay un aumento de violencia de género entre los jóvenes, programas de televisión que fomentan la cultura de la violación... ¿En qué hemos retrocedido? Hay más asesinadas por violencia de género en dos décadas que por la banda terrorista ETA en 50 años. ¿Se puede llamar a la violencia de género terrorismo?

Yo lo llamo 'machismo criminal'. Y, sí, resulta muy difícil aceptar, intelectualmente no ya solo moralmente, que ese machismo criminal se produzca a veces también entre jóvenes, jóvenes que se habrían debido de educar conforme a los nuevos valores de la sociedad española... por eso aprovecho para insistir en la necesidad de contar con una asignatura como educación para la ciudadanía. Porque parece claro que la violencia de género es una especie de atavismo criminal surgido en el caldo de cultivo secular de la discriminación contra la mujer que resulta muy difícil extirpar o, por mejor decir, que solo podrá extirparse con una acción sostenida de la cultura y de la educación, que acompañe a las respuestas de carácter jurídico y administrativo, las cuales por cierto hay que someter a una evaluación continua para mejorar sus resultados.

 

 

Respecto a la Igualdad y a la Violencia de Género, años después, ¿hay algo que crea que le faltó por hacer durante su mandato? ¿Qué hace falta ahora?

Respecto de la igualdad de género en general, soy partidario -ahora que pronto se van a cumplir los diez años de vigencia de la Ley de 2007- de hacer una revisión global de la misma con la misma ambición con que la elaboramos para analizar dónde se ha avanzado menos y porqué, y donde en consecuencia habrá que ser más incisivos o implementar nuevos instrumentos. El objetivo era y es la igualdad real y efectiva, y en todos los ámbitos de la vida política y social, de modo que mientras no se alcance hay que perseverar.

 

 

¿Qué importancia tienen las políticas públicas en la Igualdad?

Sencillamente, son indispensables. La conciencia social, la actitud vindicativa sobre la vigencia de los derechos, es fundamental pero sin el impulso de la acción pública, de las leyes y de las demás normas jurídicas, los avances se retrasan o están condenados a ser insuficientes. Siempre creí en eso, en la acción pública de los derechos, mientras tuve responsabilidades de gobierno en España.

© Juventudes Socialistas de Castilla y León

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