EXPLOTACIÓN SEXUAL  

La explotación sexual se puede considerar la esclavitud del siglo XXI. Se viene ejerciendo desde hace muchos años sobre millones de mujeres que se encuentran en una situación de total vulnerabilidad. Es una flagrante violación de los derechos humanos ante la que hay que actuar con firmeza.

Trata de mujeres y Prostitución: dos caras de la Dominación Patriarcal

La consideración de que trata de mujeres y prostitución constituyen dos caras de un mismo problema, está avalada por los datos que asocian a más del 90% de trata de mujeres  a su explotación sexual. Podemos afirmar que la prostitución precede a la trata, y que ésta es consecuencia de la prostitución. En último término, la finalidad de la trata es abastecer los prostíbulos y satisfacer la demanda masculina que reclama tener a su disposición un amplio y variado abanico de mujeres para consumo sexual.

 

La trata de mujeres, al igual que el tráfico de armas o el de drogas, dejarían de existir si desaparecieran las condiciones que los convierten en negocios. Las condiciones, que hacen de la trata un negocio, son las que derivan del modelo patriarcal de organización social. La legitimación de que los cuerpos de las mujeres sean objetualizados como mercancía, para satisfacción de un modelo de sexualidad masculina patrialcalmente construido. Dicho de otro modo, el problema de fondo es el modelo patriarcal de sexualidad masculina que, en su lógica de dominación, ha enseñado a los varones a obtener satisfacción sexual objetualizando a las mujeres como cuerpo “comprado” al servicio de sus deseos.

No nos confundamos, la prostitución existe porque los varones han aprendido a obtener gratificación poseyendo el cuerpo de las mujeres a cambio de un precio.

Por todo lo dicho, la tesis de partida es que. “Trata de mujeres con fines de explotación sexual” y “Prostitución” comparten la misma cuestión de fondo, y es que, si la trata de mujeres es algo que no puede ser admitido en ningún caso, la prostitución también “aparentemente” ejercida libremente, sólo puede ser conceptuada como una forma de dominación y violencia.

Ciertamente, no es una cuestión simple, y quienes mantienen posturas favorables a la reglamentación esgrimen sus propios argumentos: la mejora de las “condiciones” de vida de las mujeres, pretendiendo ser en sí mismo un bien para las mujeres dañadas por el sistema y por tanto, una mejora social, pero esta aceptación supone admitir una forma de dominación masculina: la que legitima el uso del cuerpo de las mujeres como mercancía al servicio de una concepción androcéntrica de la sexualidad en la que son las mujeres mismas quienes quedan reducidas a objeto de consumo.

 

Por otro lado, argumentan que la reglamentación mejoraría las condiciones en las que se ejerce la prostitución, esto no es sino una lectura ingenua, no se mejoraría ni su seguridad física, ni su salud siempre expuesta a enfermedades de transmisión sexual, ni su deterioro psicológico, ni el estigma social, y así se comprueba en países que han aprobado esta medida.

Aducir que la prostitución existe porque no sólo hay demanda, sino también oferta, es tan exento de razón como aducir que existen víctimas de violencia porque no solo hay maltratadores, sino también mujeres maltratadas.

Debemos examinar la carga de profundidad que subyace a la expresión: “que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo”, consideración a parte sobre “antigüedad” y poniendo el punto de mira en el “oficio”, habría que decir que, en todo caso, sería la actividad que responde a la demanda más antigua del mundo.

Deberíamos de reflexionar sobre las siguientes palabras clave: prostitución, violencia de género, coacción y consentimiento.

Cuando cualquier persona razonablemente sensata, razonablemente ética, razonablemente democrática y socializada en los valores recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, es capaz de argumentar que la trata de personas, sea cual sea su finalidad, es un atentado contra los derechos fundamentales de las personas, deslegitima la trata de mujeres con fines de explotación sexual y la prostitución.

Fuentes:  ONU (UNODC); OIT;  Save The Children; Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; Red Española contra la Trata de Personas.

La trata es asunto de todos y todas.

Es preciso que haya implicación ciudadana con la esclavitud sexual. Si conoces algún caso, denuncia900 10 50 90.

#ContraLaTrata

Participa:

Una iniciativa de:

Con el apoyo y colaboración de:

© Juventudes Socialistas de Castilla y León

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black YouTube Icon
  • mail-297031
  • www.