Estereotipos de género y la publicidad.


Podría ser que lo que a mí como mujer no me dejase dormir fueran las manchas negras que se quedan en mi bañera. Pero no. Lo que realmente me da una fatiga tremenda son los estereotipos que se ven a diario en la publicidad.


¿Cuáles son los tópicos típicos de mujeres y hombres en los anuncios de la tele, en los carteles de la calle y en general en todo el bombardeo publicitario que sufrimos diariamente?


Pues bien, después de hacer un exhaustivo estudio viendo una gran cantidad de anuncios televisivos que me han vuelto a recordar por qué no veo la tele y que casi consiguen que me dé un cólico, resaltaría varias cosas.


En lo respectivo a la publicidad que promociona productos de limpieza varios. Da igual los años que pasen, parece que las mujeres estaremos relegadas a poner lavadoras, lavar los platos, limpiar el polvo y fregar el suelo toda la vida. ¿Por qué digo esto? Pues porque en el sin sentido publicitario, ponen a una mujer a viajar al futuro porque no está contenta con su lejía y la tía, que por lo menos ha viajado al 2200 después de Cristo, se encuentra con otra mujer, que vaya por Dios, sigue siendo la encargada de conseguir que la ropa quede blanca. Su conversación no gira entorno a los coches voladores (que obviamente es lo primero que yo le preguntaría a una mujer del futuro), pues no, las dos se dedican a hablar sobre lo blanca que estará la ropa. Blancura futura, dicen. Está claro que no hay futuro sin mujeres que dejen la ropa bien blanca. No lo hay, y esto yo lo veo bastante negro por la parte que me toca.


Pero es que además en nuestro presente, los retos más difíciles de las mujeres comunes son (el techo de cristal, estarás pensando… pues no), los retos más difíciles son los restos más difíciles, los que se quedan bien resecos en tu vajilla, que no veas la que se lía siempre después de hacer comilonas en casa.


Sin embargo si eres hombre, tendrás la suerte de aparecer en este tipo de anuncios como un gran profesional en la materia, que explica a las mujeres cómo deben actuar en caso de manchas difíciles, o cómo sacar partido y cuidar de sus electrodomésticos. Serás capaz de hacer la limpieza algo excitante, incluso seductor. Y por supuesto, deberás tener un cuerpazo y demostrar que tu bíceps logra acabar con las dichosas manchas de tomate.


El punto es que si son ellos los que protagonizan este tipo de anuncios, se hablará de ciencia de la limpieza, mientras que si somos nosotras las encargadas de dejar las cosas limpias deberemos confiar en el rosa y adiós manchas. Confiar en el rosa, ojo cuidao'.


Otra cosa que no entiendo, que puede ser que me falten algunos conocimientos en medicina del aparato digestivo femenino, puede ser, pero no logro comprender porqué las mujeres no vamos al baño cómodamente. Parece que no estamos satisfechas con nuestras visitas al retrete y, exceptuando a José Coronado, los hombres no sufren tanto estos problemas intestinales, según la mayoría de spots publicitarios. Lo mismo pasa con los cayos de los pies, durezas y ampollas varias, que además creo que son debidas a los tacones que a veces nos obligan a llevar. Al menos los hongos esos de las uñas y el olor de pies no son sólo cosa de chicas. Aunque pocos pies de macho se ven en los anuncios. Y es que el cuerpo femenino en la publicidad da para otro artículo.


Me encanta el típico anuncio de mujeres, sin pelo en las piernas, que se depilan las piernas. Maravilloso. Me alucina soberanamente, porque a mí personalmente me salen pelos hasta en los dedos de los pies. No te quiero ni contar, la mujer menstruadora que huele nubes, está felizmente plena de alegría y lo más importante, no sangra. Todas sabemos que expulsamos de nuestros adentros líquidos azules que son absorbidos gracias a nuestras compresas súper absorbentes y súper lujosamente caras. Los tabúes del cuerpo femenino; el pelito y la sangre.


Al final el tema es que la publicidad no refleja el mundo real. Te venden cremas depilatorias mujeres que no tienen pelos, te venden un rímmel para alargar tus pestañas hasta el infinito y más allá mujeres con pestañas postizas, de las cremas rejuvenecedoras se encargan treinteañeras. También te venden que la mujer es capaz de hacerlo todo, que eres una superwoman, puedes limpiar, cuidar de tus hijos, tener trabajo y además estar guapa y sexy para tu hombre. Al menos los chicos que se afeitan sí que tienen barba.


Por cierto, ¿dónde están los hombres en los anuncios de tests de embarazo? A las mujeres a veces nos pasa que nos fecunda una paloma, y entonces cuando hablamos con nuestras amigas sólo comentamos de cuánto tiempo estamos, sin importar cómo ocurrió el maravilloso acto de la concepción. Pero ay, amigas, que si hablamos de anuncios de preservativos o geles o todo ese tipo de cosas, no falta un buen macho apasionado con fuertes músculos. Porque todo el mundo sabe que los tipos con barriga no existen.


Hablando de machos apasionados y fuertes, ¿qué os parecen los anuncios de perfumes? Son la guinda del pastel. Están los spots conjuntos, donde normalmente siempre salen un hombre y una mujer manoseándose como si no hubiera un mañana, y oliéndose los cuellos como si de Nosferatu se tratasen. Para él y para ella. La heteronormatividad es bien fuerte en la publicidad y a mí me hace gracia. ¿Será que las personas homosexuales no usan perfume? Para el resto de anuncios la norma suele ser esta: mujeres rebellas aparecen en general todas desorientadas, buscando algo o a alguien, ese alguien suele ser un hombretón. Siempre están las pobres con la boca entreabierta. Da igual que estén en un campo de flores, llevarán la boca entreabierta y no hay registro del número de insectos que fallecen engullidos por modelos en los rodajes de spots de perfumes. Un drama. Ellos en cambio van seguros de sí mismos, con paso firme y mirada penetantre, siendo el terror de las nenas.


Y es que el rol de tipo malo es uno de los más recurrentes. Da igual cual sea el producto, si perfume, desodorante, cerveza o coches. El hombre seductor nunca falla. Si te echas el desodorante adecuado tendrás a millones de mujeres tras de ti. Esto último no sé si realmente gusta a los hombres de verdad, porque a mí me daría bastante miedo que me persiguieran mujeres con rasgos de top model por todas partes. No te fíes si eso te ocurre porque además ese desodorante no tendrá el efecto que te cuentan. Si de verdad lo tuviera, ninguna mujer se te resistiría, Don Juan. Pero ninguna. ¿O acaso las abuelas con tacataca serían inmunes? En estos anuncios echo de menos a todas las mujeres que la publicidad sigue excluyendo de la norma de belleza.


Me he cansado de ver anuncios de coches o de seguros de coches, donde aparecen chicos malos que consiguen que mujeres varias se enfaden mucho con ellos y que ridículamente cierren de un portazo las puertas, den pataditas a las ruedas o golpeen la carrocería con el bolso y la mínima fuerza. No sé en qué piensan los publicistas, pero una mujer es perfectamente capaz de destruir un coche, pinchándole las ruedas, apedreando el parabrisas e incluso metiendo un pañuelo en el depósito y prendiéndolo. Veríamos qué opinan de eso los chicos malos. Me refiero por ejemplo al anuncio de la marca italiana que revolucionó en su momento con el 600 y ahora lo hace, pero mal, con el 500S. Es demencial. Básicamente como casi toda la publicidad del sector automovilístico, donde la mujer no aparece y, si lo hace, es claramente como objeto, como una persona torpe que te cagas o como madraza conduciendo el monovolumen de turno. Un asco.


La parte positiva de todo esto es que hay algunas marcas que se resisten a estos estereotipos y que nos regalan anuncios que sí merece la pena ver. Algunas marcas de cosmética muestran mujeres reales, con medidas reales, con pieles reales, con pestañas reales. Y a veces también, en algunos anuncios de limpieza, aparecen hombres corrientes que ni están macizos, ni son mayordomos ni genios. Poco a poco, la publicidad empieza a ser más feminista. Y esto es algo admirable teniendo en cuenta que la mayor parte de la publicidad representa intereses privados y no busca potenciar un cambio social.


Sin embargo, su impacto en la sociedad es enorme. Y ese es el problema. Que la publicidad recurre a estereotipos y estereotipos de género no es nada nuevo. Lo que es preocupante es que, sin importar los cambios sociales que estén en marcha, se sigan perpetuando los mismos roles año tras año. Esta continuidad es alarmante, sabiendo además que la desigualdad de género persiste en nuestras vidas. A grandes rasgos la publicidad se nutre de los complejos de hombres y mujeres, creando necesidades inexistentes, reflejando y generando relaciones de género poco sanas, manteniendo un rancio heteropatriarcado y por qué no decirlo destruyendo el planeta. Consumir hasta morir, como forma de vida.



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