Entrevista a Carmen Medina y María Jesús Girona


¿Qué es Mujeres Jóvenes y cuáles son los objetivos de la organización?

Federación Mujeres Jóvenes es una federación que nació en el 1986 con un compromiso claro, empoderar a las mujeres jóvenes porque son el futuro de nuestra sociedad. Este año 2016, cumplimos 30 años de trayectoria, y hemos conseguido ser la única organización de mujeres jóvenes en España que apuesta por llevar la voz de las más jóvenes a todos los espacios, y seguir trabajando en acciones de intervención y sensibilización para mostrar a toda la sociedad española, que las jóvenes estamos y estaremos en esta duro camino por conseguir la igualdad real.

Está formada por diferentes asociaciones de mujeres jóvenes que se encuentran en Extremadura, Cantabria, Asturias, Aragón, Navarra, Euskadi, Murcia y Canarias, además delgrupo de Madrid, actualmente en proceso de creación.



Somos varias generaciones afectadas por una crisis económica que ha acabado con la esperanza de muchos de firmar contratos decentes y que ha estado marcada por la precariedad y la inmigración. Esto se suma a la brecha salarial de género (un 18% en España si no recuerdo mal) ¿Cómo afecta esto a las mujeres jóvenes? ¿Nos afecta la precariedad de diferente manera que a los hombres?

Sí, nos afecta de forma diferente que a los hombres, más si cabe si atendemos a la doble discriminación, ser mujer y ser joven. Aunque la brecha salarial entre hombres y mujeres jóvenes es más baja que la brecha salarial media, sigue habiendo un porcentaje alto de mujeres en desigualdad de condiciones económicas, exactamente un 7% frente a los hombres jóvenes. Este dato hay que contrastarlo con el alto número de mujeres con estudios superiores, y aun así sigue permaneciendo una discriminación, no sólo económica, sino también, y que afecta ponderadamente, con la división sexual del trabajo y las profesiones feminizadas.

Las mujeres no pueden ostentar espacios de poder y toma de decisión porque además tienen una responsabilidad añadida, lo decidan o no, y es la responsabilidad en el cuidado doméstico. Hablaríamos de los cuidados como otro condicionante que beneficia la sistema patriarcal, pero que margina de manera explícita a las mujeres.


Las mujeres seguimos ocupando un porcentaje muy pequeño en la dirección de empresas o altos cargos en las instituciones. Aun así, ahora hay más presencia femenina en la universidad y estudios superiores. ¿Hay esperanza? ¿Está cambiando poco a poco la sociedad en ese sentido?

Lo cierto es que cuesta encontrar datos objetivos sobre el techo de cristal que estén también desagregados por edad. Ahora se habla de techo de cristal extrapolándolo a la juventud respecto a otros sectores de edad, pero no se ha hecho desde una perspectiva de género. Pero si tenemos en cuenta que el techo de cristal es una realidad que tiene que ver con los estereotipos de género, donde el liderazgo sigue siendo concebido como competitividad, verticalidad… y que se asocia a los hombres, las mujeres lo tenemos más difícil. Estos estereotipos no han cambiado demasiado, cosa que se refleja por ejemplo en las profesiones más escogidas por mujeres y hombres, así que aún queda mucho por hacer.

¿A qué nuevas discriminaciones se enfrentan las jóvenes de ahora en comparación con sus madres o abuelas? Por ejemplo, con las nuevas tecnologías o las redes sociales.

Quizás no sea tanto que se hayan transformado las discriminaciones como las formas en que se manifiesta. Las mujeres youtubers, programadoras… están mucho más invisibilizadas que los hombres, pero la invisibilización ya existía, solo se ha mantenido y al afectar a todos campos, también a esos nuevos que van surgiendo. También podemos hablar del acoso sexual y el bullying machista a través de las redes, y ambos son elementos que ya existían en otros ámbitos. Las redes y las nuevas tecnologías surgen en una sociedad patriarcal, y por eso en ellas se manifiestan todas las formas del machismo que en el resto de ámbitos.

¿Seguimos teniendo, en general, una concepción de la pareja y del amor romántico que puede resultar peligrosa?

Sí, en general siguen existiendo muchos mitos sobre el amor, vinculado al control, a los celos, a la dependencia emocional, el sacrificio… todo ello lleva a tolerar el abuso. Además a las mujeres se nos sigue educando mucho más a girar en torno a las relaciones que a nuestros compañeros hombres. Los medios de comunicación que nos cosifican, que nos siguen visibilizando como seres que solo deben ser guapas y estar para conquistar y emparejarse con un varón… todo eso nos lleva a girar en torno a nuestras relaciones de pareja, ponerlas en el centro y además a pensar que tolerar la violencia es parte y muestra de amor.



¿Por qué aún no se estudia en los colegios, institutos y universidades desde una perspectiva de género? ¿Tendría que ser una prioridad para los Gobiernos?

Sí, debería ser una prioridad e indigna que aún no lo sea. Todo lo que no sea analizado y realizado desde una perspectiva de género se deja atrás a las mujeres. Todavía vemos como las organizaciones son quienes deben impartir las charlas en los centros sobre igualdad y prevención de violencias machistas, y depende del centro querer recibirlas o no. En las universidades en muchas facultades las optativas relacionadas con la aplicación de la perspectiva de género en la profesión suelen ser optativas. No obstante, se van dando pasos. En la LO 3/2007 ya se contempla la educación para la igualdad en todos los niveles, ahora hacen falta recursos suficientes, y que sea algo tranversal.

Según varios estudios, sigue aumentando la violencia de género entre los jóvenes, a pesar de que tenemos más acceso a la educación y a la información. ¿Por qué creéis que pasa esto y cómo podemos evitarlo?

Cabe plantearse si realmente la violencia está aumentando o lo que ocurre es que está más visibilizada y se denuncia más porque existen y se conocen mejor los recursos para ello. No obstante, también es cierto que la prevención es mucho más que tener conocimiento de la existencia del problema y de los recursos en marcha para ello. Es necesario una educación que permita el reconocimiento de las señales de violencia de género, que permita el desarrollo de relaciones afectivo-sexuales sanas al margen del modelo de amor romántico que hablábamos antes, y el desarrollo personal de chicas y chicos que superen la socialización machista, donde las chicas son educadas para complacer y los chicos son los fuertes, protagonistas, sin mostrar emociones más allá de la alegría o la ira.


Las redes sociales, ¿ayudan o dificultan a la hora de concienciar sobre los problemas de género?


Ambas son una gran herramienta para difundir las reivindicaciones feministas, y además facilitan una vía de comunicación directa con muchas instituciones, como las páginas de Facebook o el propio Twitter. Sin embargo, estando en una sociedad patriarcal donde nos configuramos aprendiendo roles y estereotipos de género, no sorprende que estos se reflejen en las redes también. Pero se está haciendo mucho a través de ellas. Ahí está el ciberfeminismo.



La palabra "feminismo" sigue generando cierto rechazo en varios sectores de la sociedad. ¿Hace falta más concienciación? ¿Cómo podemos acabar con este rechazo?


Sí, hace falta mucha más concienciación y conocimiento del movimiento. Se distorsiona el mensaje feminista porque hay sectores a los que no interesa. Además, el hecho de tener un modelo de participación que se basa en solamente votar cada cuatro años genera desinterés o ver con rareza los movimientos sociales, que pretender ir más allá. Existen muchos mitos en cuanto al feminismo, y para acabar con ese rechazo es necesaria la información y la visibilización del movimiento. Estamos asistiendo también a un momento donde muchas figuras destacadas en el mundo cultural se definen abiertamente feministas. Sin duda esto ayuda a visibilizar el movimiento y generar interés por él, lo que facilita un acercamiento libre de los prejuicios existentes.




Una entrevista de...

Carlota E. Ramírez.



Featured Posts
Próximamente habrá aquí nuevas entradas
Sigue en contacto...
Recent Posts
Archive