La importancia del lenguaje


Según la Real Academia de la Lengua Española, el lenguaje es un "conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente” y en su segunda acepción, nos remite a la definición de lengua “sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito, propio de una comunidad humana”. Por lo tanto, el lenguaje es un instrumento que utilizan las personas para expresar ideas, sentimientos, percepciones… es decir, para designar la realidad que nos rodea. Es, además, un reflejo de nuestra realidad y nuestra cultura.


Atendiendo a estas razones, observamos que el lenguaje es un mecanismo sumamente importante para describir la sociedad en la que vivimos o la que queremos lograr.



¿En qué sociedad vivimos? ¿Y cuál es esa sociedad que queremos alcanzar?


Ahora, podemos responder a estas dos cuestiones. La Real Academia de la Lengua Española se fundó en 1713 bajo el Reinado de Felipe V. En aquella sociedad del siglo XVIII tenía mucha importancia la nobleza, la iglesia y otros estamentos. Poco tiene que ver esa sociedad con la sociedad actual, en la que existen una mayor igualdad de oportunidades, mayor equidad, nuevos sistemas de gobierno, nuevas formas de ver la vida, etc. Atendiendo a estos cambios, podemos fijarnos en el papel de las mujeres. La mujer ha asumido nuevos roles tanto en la vida pública como privada, y, aunque hemos avanzado mucho con respecto al año 1713 en igualdad, aún queda mucho por hacer. Uno de los retos que aún nos queda por superar para lograr una igualdad real y efectiva, es la adaptación del lenguaje. Si como venimos diciendo nuestra sociedad y el papel de las mujeres ha evolucionado, no ha sido tanta la evolución en el uso del lenguaje para describir la realidad que nos rodea. Por este motivo, deberíamos centrar nuestros esfuerzos en un lenguaje inclusivo e igualitario que represente el papel de las mujeres como el que es. En muchas situaciones la mujer sigue estando en desventaja y debemos acabar con estas discriminaciones, ya que lo que no se nombra, muchas veces, es como si no existiera. Promover cambios en el lenguaje para que sea más igualitario, y que éste pase a ser un modelo para futuras generaciones que verán y percibirán la realidad adecuada a los comportamientos de la sociedad facilitará la inclusión. Aún no estamos en esa sociedad, y el lenguaje que utilizamos transmite a veces valores y estereotipos que invisibilizan y son discriminatorios para las mujeres.


Entonces, si vivimos en una sociedad más avanzada en la que el papel de la mujer ha cambiado y queremos alcanzar una sociedad donde mujeres y hombres sean iguales, parece inequívoco afirmar que el lenguaje, al describir la realidad, debe ser más inclusivo y juega un papel fundamental a la hora de construir un mundo en el que todas y todos ocupemos nuestro lugar.



¿Es sexista el lenguaje?


Podríamos pensar que es así, pero nada más lejos de lo que es. El lenguaje no es sexista, pero si lo es el uso que se hace de él. El sexismo lingüístico es el uso discriminatorio que se hace del lenguaje por razón de sexo. Este sexismo no se encuentra en nuestra lengua, son las palabras o estructuras que utilizamos las que provocan un mensaje discriminatorio y machista.


Con estas reflexiones, se invita a intentar cambiar estos usos sexistas y comprender la importancia de utilizar un lenguaje inclusivo donde mujeres y hombres tengan representación sin presentar subordinación alguna.


A continuación se presentarán algunos mecanismos para utilizar un lenguaje más inclusivo, siempre respetando las normas gramaticales y ortográficas, la economía lingüística, la coherencia del texto, el significado de las palabras y las reglas lingüísticas.


Antes de empezar, hay que tener en cuenta que al igual que ocurre con los micromachismos, el uso de un lenguaje sexista se produce inconscientemente y es mucho más difícil evitarlo en un lenguaje escrito que oral, pero el mero hecho de intentar cambiarlo y pensar sobre ello es un gran paso.



¿Es correcto el uso del masculino genérico?


En nuestra lengua castellana, el uso del masculino puede referirse a las palabras masculinas y cuando engloba a ambos sexos. Sin embargo, el femenino solo se utiliza para designar al género femenino. El abuso de este método, es lo que produce un lenguaje sexista. Al utilizar el masculino con valor genérico para incluir a mujeres y hombres invisibilizamos a las mujeres, provocando que el único sujeto de los hechos sea el hombre. Hacer un uso abusivo de este método genera confusión, por lo que es más correcto usar también otras fórmulas.



¿Cómo podemos saber si utilizar el masculino genérico u otro método para usar un lenguaje inclusivo?


Para saber si estamos haciendo un uso poco inclusivo del lenguaje, podemos aplicar la regla de la inversión. Esta regla consiste en invertir el género. Si al cambiarlo a género femenino, solo incluye a las mujeres, significa que en masculino solo está incluyendo a los hombres.


Ejemplo:

Los Alumnos que están matriculados en el primer curso deberán asistir a la reunión.


Si lo invertimos:

Las alumnas que están matriculadas en el primer curso deberán asistir a la reunión.


Solución:

El alumnado que esté matriculado en el primer curso deberá asistir a la reunión.


Para evitar estas confusiones en el uso del lenguaje se ofrecerán ahora alternativas a modo de ejemplo muy útiles para describir la sociedad de una manera más inclusiva.



UTILIZAR UN SUSTANTIVO QUE ENGLOBE AL CONJUNTO:


Los ciudadanos - La ciudadanía

Los políticos La clase Política

Los valencianos - El Pueblo valenciano

Los Jóvenes - La Juventud



PREFERENCIA EN EL ORDEN DE PRESENTACIÓN:


En ocasiones, sin razón alguna, utilizamos primero el término en masculino al femenino. El consejo es ir alternándolo:


Señoras y señores, mujeres y hombres, chicas y chicos…



SALTO SEMÁNTICO:


Cuando se utiliza una palabra masculino como genérico pero se repite manifestando que su valor anterior era el de específico (sólo incluye a varones), creando así un enunciado excluyente:


Los empleados pueden acudir con sus mujeres a la cena de navidad - El personal puede acudir con su pareja a la cena de navidad.



DUALES APARENTES:


Hay que tener cuidado con el uso de estos pares de palabras, puesto que en masculino significan una cosa pero en femenino pueden tener otra connotación:

Hombre público/ Mujer Pública

Secretario/ Secretaria

Zorro/Zorra



UTILIZACIÓN DE SUSTANTIVOS GENÉRICOS:


Es un gran apoyo utilizar palabras que independientemente de su género gramatical designen a hombres y mujeres: Persona, Victima, pareja, criatura, cónyuge, personaje…


Todos se verán afectados por la medida - Todas las personas se verán afectadas por la medida.



SUSTANTIVOS COLECTIVOS:


Ciudadanía, población, familia, funcionariado, alumnado, profesorado, electorado, humanidad, vecindario.


Se avisa a los trabajadores de que el miércoles habrá inspección técnicaà Se avisa a la plantilla de que el miércoles habrá inspección técnica.



SUSTANTIVOS ABSTRACTOS:


Sustantivos para designar titulaciones, profesiones, cargos, etc.:


Dirección, Alcaldía, Registro, Inspección, Educación…


Fórmulas de desdoblamientos y Barras. Este recurso debe utilizarse únicamente cuando no podamos utilizar otro que englobe al conjunto de mujeres y hombres:


Funcionarias y funcionarios, Hombres y mujeres, padres y madres, D/Dña, todas y todos, niñas y niños, el/la economista…



UTILIZAR PALABRAS INVARIABLES Y PRONOMBRES SIN GÉNERO:


Todos los solicitantes del título - Cada solicitante del título.

Los que se hayan apuntado a la excursión - Quienes se hayan apuntado a la excursión.

Si alguno desea una botella de agua - Si alguien desea una botella de agua.



ELUDIR SUJETOS


El interesado deberá rellenar el formulario - Se deberá rellenar el formulario.



FEMENINO GENÉRICO


Otra forma de lograr un lenguaje más inclusivo consiste en aplicar el femenino genérico en un discurso público, una clase… es decir dirigirse a una audiencia en femenino cuando la mayoría son mujeres. Es una formula aceptada.



Como se puede apreciar, estos son algunos métodos para conseguir y reflejar una igualdad de trato hacía hombres y mujeres. Se trata de encontrar fórmulas que representen al conjunto de la ciudadanía, sin alterar las reglas y respetando el lenguaje. Estas pequeñas conductas no son complicadas de llevar a cabo y si se asume la responsabilidad de utilizar un lenguaje inclusivo y, no dentro de mucho, dejará de resultar extraño o forzado porque ya será algo habitual.


Se espera que estas líneas hayan contribuido a una reflexión del uso del lenguaje y de cómo podemos trabajar por una mayor igualdad. Y sobre todo, para que la próxima vez que la RAE revise la definición de lenguaje, en vez de "hombre" utilice "persona", ser humano o cualquiera de las alternativas de las que dispone nuestra lengua para describir la realidad en todo su conjunto.






AGRADECIMIENTOS:

A Andrea, por darme la oportunidad de colaborar en todas las iniciativas que ayuden a promover una igualdad real a través de la perspectiva de género.

A María, por impulsar mi compromiso socialista y ayudarme a con este artículo.

Gracias.



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