Breve introducción a la historia del feminismo



El feminismo es un término empleado para definir todos aquellos pensamientos, teorías y acciones vinculados a la liberación de la mujer.


El principal objetivo del feminismo es y ha sido eliminar las desigualdades de género en todos los aspectos de la sociedad, la familia, la política, el trabajo y la educación, consiguiendo la emancipación real de la mujer. Para ello se ha utilizado la acción directa y movilizadora.


En definitiva podemos definir el feminismo como un movimiento político contra el machismo y la discriminación de la mujer por cualquier motivo.


A lo largo de nuestra historia, han sido numerosas las mujeres que se han levantado contra la injusticia del machismo y la desigualdad, cada una en su tiempo y en muy diversos contextos. Durante el antiguo Egipto, las guerreras celtas, las revolucionarias francesas, las brujas o meigas, parteras o curanderas etc.


Ya en el siglo XVIII Olimpia de Gouges escribió la “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.” donde se dice que los derechos naturales de la mujer están limitados por la tiranía del hombre, situación que debe ser reformada según las leyes de la naturaleza y la razón. Tras estas declaraciones, Olimpia de Gouges fue guillotinada. En la misma época, finales del siglo XVIII, Mary Wollstonecraft escribió la “Vindicación de los derechos de la mujer” donde planteaba igualdad de derechos políticos, civiles, laborales, educativos e incluso derecho al divorcio.


Sin embargo no es hasta el siglo XIX donde esta lucha se convierte en colectiva y se llevan a cabo acciones y movilizaciones organizadas. El sufragismo es un hito sumamente importante en la historia del feminismo, la igualdad de las mujeres se convierte en un movimiento político. La revolución Francesa previa al movimiento sufragista no había conseguido dar el justo papel que se merecían las mujeres como personas de iguales derechos que los hombres así que las sufragistas decidieron que la lucha debía ser autónoma.


La principal reivindicación de las sufragistas fue el derecho al voto, base que las permitirá a través de la política seguir avanzando en el resto de las reivindicaciones por la igualdad de derechos. En estos movimientos había mujeres, mujeres ricas, burguesas y nobles pero también mujeres pobres y obreras. Precisamente fue en los países donde la revolución industrial fue mayor donde triunfaron más fácilmente estos movimientos sufragistas, EEUU e Inglaterra. En Estados Unidos una de las cabezas de la lucha sufragista fue Elizabeth Cady Stanton mientras que en Gran Bretaña la precursora de este movimiento fue Emmiline Pankhurst. En 1920 las mujeres norteamericanas consiguieron el voto, años más tarde, tras la primera guerra mundial, se permitió el voto a las mujeres inglesas. En España Clara Campoamor con la ayuda de miles de mujeres consiguió el voto femenino en el año 1931.


La situación en América Latina fue muy diferente. En general existieron dos corrientes, una más burguesa y otra obrera. Dentro de la lucha feminista obrera cobró un papel fundamental la argentina Carolina Muzzilli, trabajadora, obrera y militante socialista. Años más tarde se creó un Partido Feminista que fue dirigido por Julieta Lanteri. Por último y argentina también, María Eva Duarte Perón tuvo un papel relevante en la vida de las mujeres argentinas, Eva promovió en 1947 la ley de derechos políticos de la mujer. Es importante nombrar a estas mujeres que siempre fueron olvidadas por la historia y más aun dentro de la historia latinoamericana.


Apenas unos años después tras la segunda guerra mundial se permitió el voto de las mujeres en la mayoría de los países del mundo. Pero ellas siguieron luchando, vinculando el movimiento feminista a la lucha obrera, como Emma Goldmann, Simone de Beauvoir y Betty Friedan.


Ya en los años sesenta se inicia una nueva corriente feminista denominada “nuevo feminismo” más teórico y con menos acciones de lucha directa. Plantean el origen de la opresión de la mujer, la división del trabajo por género, el rol de la mujer en la casa, la sexualidad, los primeros estudios de género etc. Durante esta época se plantea que pese a que durante el siglo XIX y principios del XX se había conseguido el voto de la mujer y ciertos avances políticos y jurídicos para las mujeres aún no ha sido suficiente para modificar el rol que la mujer tiene en la sociedad, es decir que en realidad, aun se está muy lejos de conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres. Uno de los problemas es que incluso en los movimientos obreros socialistas había un cierto sentido patriarcal hacia las compañeras, es decir que las revoluciones socialistas no supusieron un cambio significativo para la vida de las mujeres.



El feminismo de Segunda Ola: 60`0 80`0 90´0


Tiene como objetivos centrales conseguir el control sexual y reproductivo de las mujeres y aumentar su poder económico, social y cultural con independencia total de los partidos.políticos y los sindicatos.. Esta tendencia fue mayoría en Francia e Italia y tuvo bastante fuerza en España. Sus principales ideólogas fueron Annie Leclerc y Luce Yrigaray en Francia, Carla Lonzi en Italia y Victoria Sendón en España.


El feminismo socialista considera que ésta debe insertarse en la lucha contra el capitalismo. Están a favor de la doble militancia en el feminismo y en los partidos anticapitalistas. Esta corriente destacó en Inglaterra y en España, Los movimientos de mujeres, están constituidos básicamente por grupos de amas de casa, sindicalistas, trabajadoras etc., en general pertenecientes a los sectores populares. Aunque no se reconocen como feministas, muchas comparten objetivos comunes como el divorcio, anticoncepción, aborto etc.


El feminismo de tercera ola comienza en 1990 hasta el presente. La variedad de enfoques, propuestas, visiones de los problemas de esta corriente y la carencia de un objetivo común. Introduce la teoría queer, del anti racismo, teoría post colonial, ecofeminismo, transexualidad, se han replanteado las posturas ante el trabajo sexual o la pornografía de la segunda ola del feminismo.


En definitiva, en la actualidad los movimientos feministas son diversos, con muchos puntos de vista diferentes pero con un objetivo común, la lucha contra el sistema patriarcal, principal culpable de la aún presente desigualdad entre hombres y mujeres. Este concepto se introdujo por primera vez en los debates feministas gracias a Kate Millett.


El patriarcado significa el dominio de la sociedad por parte de los varones. Este dominio se manifiesta de muchas formas diferentes que generan a través de violencia simbólica o directa, mitos y creencias una situación continua de subordinación de la mujer como viéndolo como “natural”


Claros ejemplos contra los que las feministas de hoy en día deben luchar son en primer lugar la violencia machista, los micromachismos, la gran brecha salarial entre hombres y mujeres, es decir, por el mismo trabajo las mujeres cobran menos que ellos, el lenguaje sexista y no inclusivo, cuando el término masculino prevalece frente al femenino, los roles y estereotipos de la mujer como el sexo débil, la publicidad sexista y la objetivización de la mujer como marketing, el techo de cristal, la falta de mujeres en altos cargos de empresas y entidades públicas, la carga de las mujeres en la crianza de los hijos e hijas y en los cuidados de las personas dependientes, las horas de trabajo en el hogar frente a las menos horas que dedican ellos a las labores domésticas, y una larga lista de injusticias y desigualdades contra la mujer. Acabar con todo esto, es el objetivo actual de los movimientos feministas.


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